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ARQUITECTURA EXPERIENCIA DE UN ESTUDIANTE DE LA U.B.A
 por Ignacio Antón Aguilar
“¿Una nota para la revista? No soy la persona más indicada para eso. Mi paso por la universidad no fue la experiencia más ordenada que digamos”. Esa fue mi respuesta cuando me propusieron escribir este artículo, pero enseguida pensé que si yo aprendí de mi complicado paso por la universidad, por qué no poder contárselo a los demás?
El salto del colegio a la facultad no es fácil. A todos, en mayor o menor medida, nos cuesta mucho. Y más aún si pasamos de un colegio privado a una universidad pública. Si mal no recuerdo, creo que ni se me pasó por la cabeza la idea de inscribirme en otra universidad que no fuera la de Buenos Aires. Ese era mi desafío personal. En esa decisión, ponía todos mis objetivos de crecimiento y maduración.
Arrancar en la UBA es complicado. Uno se encuentra con muchas cosas diferentes. Son tantas que puede parecer que van a desmotivarnos, pero también se aprende. El hecho de que ahora es uno mismo el que se tiene que arreglar para conseguir las cosas (hasta las sillas en el CBC) hace que incorporemos herramientas fundamentales para la vida. Ya empezamos a valernos por nosotros mismos, y las cosas que vamos consiguiendo son nuestro propio mérito.
El paso por la universidad depende en gran medida de cada carrera, supongo. Particularmente, la de Arquitectura se caracteriza por ser extensa y con gran carga horaria, no sólo por la cursada, sino también por lo que hay que hacer después. Es fundamental armarse de un buen grupo de trabajo, para disfrutar más y repartirse un poco las tareas. Hace menos tediosos algunos momentos. La carrera en sí es muy linda y entretenida. En mi caso, al principio, comencé a atrasarme y, entonces, empecé a perder mi grupo. Eso volvió las cosas más difíciles. Pero más allá de eso, no dejo de pensar que es apasionante, que no cambio esta experiencia por nada, y que lo que conseguí en esa universidad no hubiera podido lograrlo en otra privada. Pero, obviamente, ese aprendizaje depende de la personalidad de cada uno. Algunos necesitan otra cosa.
Hoy en día, es sabido que la UBA no está pasando por su mejor momento. Crecieron tanto las facultades privadas, y muchos docentes buenos se fueron a trabajar en ellas por los sueldos que les ofrecen, que cuesta pensar que todavía mantiene el nivel que solía tener. A mi parecer, creo que todavía hay mucho nivel, pero cada uno de nosotros debe encontrarlo. Hay que comprometerse con las buenas cátedras, y sobre todo, hacer la carrera lo más rápido posible. No pasa nada porque uno tarde más en recibirse, pero la UBA es la UBA, y cuanto más tiempo uno está ahí, existen más chances de que ocurran esas cosas que uno escucha siempre, como “no me aparece una materia que ya cursé” o “me inscribí y no estoy en lista”. Pasan y seguirán pasando, pero todas tienen solución y son parte del aprendizaje que te deja esta universidad.
En cuanto a lo laboral, quizá la carrera de Arquitectura no es la que más libertad para trabajar te da, debido a la cantidad de horas que uno le dedica a las materias. Recomiendo acomodarse primero. Si pueden, cursen tranquilos los años iniciales y sin trabajar. A algunos no les cuesta acomodarse al ritmo de la UBA, pero a la mayoría sí. Hagan el CBC y los dos primeros años en paz y de forma ordenada, y después traten de ir metiéndose en algún laburito que les permita bajar a tierra todo lo que incorporan en la facultad. Lo que aprendés en la carrera es una base para lo que vas a desarrollar luego. Creo que esa es una idea compartida por muchos. La verdadera carrera se aprende trabajando, pero necesitás esa base. Así que, en la medida que puedan regular y compatibilizar ambas cosas, mejor les va a ir. Es notable la diferencia que hay entre un egresado que nunca trabajó y alguien que sí lo hizo. Esa es una apreciación personal, pero les aseguro que es bastante objetiva y acertada.
Como línea final, me gustaría resumir en una única idea lo que comenté y lo que me quedó por decir. La experiencia que cada uno pueda cosechar en la UBA es complicada de determinar. Es difícil, pero se puede. Y creo que esta universidad te enseña algo único. Lo importante es poder sacarle el jugo a cada cosa que pase, desde lo bueno hasta lo peor que pueda sucederte. Y se los digo yo, que tardé años en terminar la carrera, pero que hoy disfruto en mi trabajo cada momento en el que plasmo todo lo que aprendí en estos largos años de facultad.
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