
NÚMERO 26 ARQUITECTURA Experiencia de un estudiante de la U.B.A CONOCIENDO A TUS DIRECTORES “No tengan miedo a equivocarse” - Entrevista a Fernando Ruiz, director del Colegio Labardén HISTORIA: GRANDES INVENTOS ARGENTINOS
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SUDAFRICA 2010 - ARGENTINA Y SUS RIVALES - CURIOSIDADES DE LOS MUNDIALES
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HISTORIA: GRANDES INVENTOS ARGENTINOS
 Bastón blanco Cuentan los historiadores que, el mediodía del 22 de junio de 1921, José Mario Fallótico, un político e inventor argentino, vio a una persona –que tomó por ciega– que esperaba para cruzar en la esquina de Medrano y Lezica, en la Ciudad de Buenos Aires. Fallótico la ayudó a cruzar, pero quedó obsesionado con una pregunta: ¿cómo hacer para distinguir a un ciego y poder asistirlo? Así fue como se le ocurrió la idea del bastón blanco, aunque nunca la patentó.
Birome La historia dice que Ladislao José Biro, un húngaro nacionalizado argentino, tuvo la idea cuando observaba a unos niños que jugaban con bolitas en la calle. En un momento, una de ellas atravesó un charco y, al salir, siguió trazando una línea de agua sobre la superficie seca de la calle. Con esta premisa, Biro patentó en Hungría, en 1938, un prototipo, pero nunca llegó a comercializarse.
En 1940, Laszlo, su hermano mayor, y su socio y amigo Meyne –quien lo ayudó a escapar de la persecución nazi–, emigraron a la Argentina, donde tomaron la nacionalidad del país. La principal razón por la que habían elegido ese destino fue que, en 1938, Agustín Pedro Justo, quien era Presidente de la Nación, había invitado a Laszlo a radicarse en la Argentina cuando, de casualidad, se conocieron en Yugoslavia, donde Biro se encontraba haciendo notas para un periódico húngaro. Agustín Justo vio que utilizaba un prototipo del bolígrafo y, maravillado por esa forma de escribir, se puso a charlar con él. Biro le habló de la dificultad para conseguir una visa, y Justo, que no le había dicho quién era, le dio una tarjeta con su nombre y su ocupación: Presidente de la Nación. José y su amigo Meyne formaron la compañía Biro-Meyne-Biro. En un garaje, con cuarenta operarios y un presupuesto bajo, perfeccionaron su invento y lo lanzaron al mercado bajo el nombre comercial de Birome. Al respecto, en su última entrevista antes de fallecer, Biro afirmó: “Mi ‘juguete’ dejó 36 millones de dólares en el tesoro argentino, dinero que el país ganó vendiendo productos no de la tierra, sino del cerebro”. Entre otros inventos, Biro diseñó un perfumero usando el mismo principio que el bolígrafo. Más tarde, con la misma técnica, se crearon los desodorantes a bolilla o roll-on.
Colectivo Su origen en la ciudad de Buenos Aires se remonta a 1928, cuando un grupo de taxistas decidió realizar un recorrido fijo anunciándolo con un cartel en la parte delantera del coche y permitiendo subir a más de un pasajero. Los taxistas atraían al público realizando servicios especiales, llevando a la gente al hipódromo o a las canchas de fútbol los días domingos, cobrando una tarifa fija a cada pasajero. Los primeros colectivos llevaban hasta cinco personas y no cobraban boleto al subir: recién cuando llegaban a destino, los pasajeros pagaban el viaje. Como las mujeres eran reacias a subirse a los colectivos, los dueños contrataron a algunas, que viajaban para animar a las demás a hacerlo. Hubo también líneas exclusivas para damas. Comenzaron, además, a colgar un reloj de bolsillo en el tablero para poder verlo y cumplir con el horario de llegada a los destinos. Había taxistas que no gustaban de la innovación, ya que se trabajaba más y el auto podía romperse por el exceso de peso. Al poco tiempo, se vieron en la necesidad de carrozar los coches para incluir más pasajeros. De esta manera, podían entrar once personas: tres atrás, tres en el medio, uno adelante, dos en sendos transportines de cada lado y dos más al junto al chofer. Si el que estaba en el fondo tenía que bajar, los demás debían descender para dejarlo pasar.
Dogo argentino El dogo argentino es una raza canina creada en la década del 20 por el médico argentino Antonio Nores Martínez, quien buscaba un animal adecuado para la caza mayor de especies habituales en la Argentina, tales como jabalíes, pecaríes y zorros colorados. Coraje, valentía y nobleza son cualidades que se potencian al máximo en esta raza.
Huella digital Una huella dactilar o huella digital es la impresión visible o moldeada que produce el contacto de las crestas papilares. El sistema de identificación de las personas a través de las huellas fue creado por Juan Vucetich, croata, nacionalizado argentino, y el invento fue desarrollado y patentado en la Argentina. El primer país donde se utilizó esta técnica para esclarecer un crimen fue también la Argentina.
Escurridor El escurridor, “aragan” o secador de pisos es un invento de José Fandi, vicepresidente de la Asociación Argentina de Inventores, registrado en 1953. Se trató del tercero de Fandi, y del que, en 2004, se fabricaron unos 25 millones.
Sifón de soda Es un invento de la empresa argentina Drago, creado en 1965 como una máquina para fabricar soda artesanal, ya que los sifones eran recargables. Al pasar los años, se comenzaron a producir en todo el mundo, sufriendo modificaciones hasta terminar en los actuales y más comunes sifones de plástico no recargables, lo cual es una pena, porque hacer la propia soda cuesta entre siete y diez veces menos que comprarla ($0,10 por litro en la Argentina).
By pass La intervención para tratar obstrucciones del corazón fue creada por René Favaloro en 1967. Revolucionó la cirugía y, hasta hoy, es la más practicada en todo el mundo. Por desgracia, el bypass no pudo salvar la vida de Favaloro, quien se disparó un tiro en el corazón al no recibir apoyo económico del Gobierno para su Fundación, pionera en la investigación de la medicina cardíaca. Los gobiernos ignorantes también parecen ser un invento argentino.
Tango El tango, la danza, el género –musical y literario– y la amplísima cultura que de él emana, es un invento compartido por Argentina y Uruguay, entre muchos otros países que aportaron, con sus inmigrantes, diferentes condimentos para crear algo único. Según Ernesto Sábato, se trata de una expresión original y nueva que deriva de una movilización humana gigantesca y excepcional, algo que expresa, como ninguna otra cosa, lo que significa ser y sentirse argentino.
Helicóptero Si bien su concepto existe incluso desde antes de Da Vinci, en el siglo XV, el primero en poder volar y ser controlado fue íntegramente creado y pilotado en Buenos Aires en 1922. Los sistemas inventados por Raúl Pateras de Pescara se siguen usando en la fabricación de los helicópteros más modernos, al menos según la NASA. La Fábrica Militar de Aviones, que ya no existe, también es responsable de varias máquinas únicas en la historia de la aviación.
Radio La primera emisora de radio del mundo tuvo lugar en el Teatro Coliseo de Buenos Aires, en 1920, y continuó transmitiendo hasta 1997. Obviamente, la radio no es un invento argentino, pero sólo era una rareza tecnológica hasta que Enrique Susini creó la red de radiodifusión con ellas, convirtiéndose, además, en el primer locutor del mundo. Susini conoció a Einstein en 1925, quien lo calificó como “una de las primeras inteligencias de la Argentina”.
Transfusión de sangre Aunque la transfusión directa existía desde mucho antes, no era posible conservar la sangre; había que pasarla directa e inmediatamente de un paciente al otro. Tras años de experimentos fallidos, Luis Agote descubrió un sistema para mantener la sangre libre de coágulos, abriendo toda clase de posibilidades para la Medicina. Agote no patentó su descubrimiento, sino que rápidamente difundió las técnicas y procedimientos en todos los medios de comunicación.
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